martes, 17 de marzo de 2009

Llegar en Buenos Aires en el ultimo dia del ano puede ser un poco arriesgado , Bs As (para los íntimos) concentra millones de turistas de alrededor del mundo muy ávidos por conocer la bellísima ciudad, las personas multicolores , las fiestas que empiezan por las dos de la mañana, las media lunas (herencia francesa) y toda la vida cultural que una ciudad cosmopolita puede ofrecer . He dijo que es arriesgado porque las calles calientes se saturan de gente, los coches toman las avenidas largas, los hoteles e hosteles se quedan como colmenas y la ciudad no lo puede, cae desfallecida, como a pedir socorro, no hay el agua, no hay buses que bastan, no hay quioscos , solo hay gente, así que me pasé el año nuevo peleando las ondas de calor de 43 grados , in un hostel apiñado de brasileños, mexicanos, ingleses, venezolanos, israelitas y porteños, sin poder duchar-me, como he dicho, no tenía el agua y siguió no lo teniendo por tres días más, así que tuve que, muy a los brasileños, improvisar y traer el agua en botellas por sobre las escaleras, para presentarme oliendo a jabón , hecho que pasó después de dos horas balando , pero cuando se trata de Bs As lo haría de nuevo y seguido, creo que la magia de los contos de viaje se encuentran más en las probaciones que en los éxitos!!!!

1 comentario:

Ivana Benevides D. Murta dijo...

Pues que sepas tu que todos un día aprenden para quien nunca se había duchado sin ducha (con vaso de agua) habría que tener una experiencia, fue como si aprendiera un poquito de lo vivido en India, ¿no? Gabi, soy tuya admiradora, has cambiado tanto desde que nos hemos conocido, hasta la zapatilla nueva en los ríos andinos ¡me encantaron!