lunes, 16 de marzo de 2009

Se cayó una brasileña en Santiago de Chile

Con ese relato podría escribir un artículo, pero ahora sólo les voy a contar lo triste que fue saber que en Santiago, en general las brasileñas son reconocidas como las que le dan pelota a cualquieras. Se puede decir que soy casi una típica brasileña, por el fenotipo y los hombres en general me miraban. El problema es que allá descubrí que no sólo por el fenotipo nos reconocen a las brasileñas y comprendí que siquiera podría ser yo misma, sonreír como suelo hacer sería mostrarme una típica prostituta. Me invitaron a salir, desde dueños de restoranes, profesores, hasta los guardias de museos y al fin percibí que eso pasaba cuando les agradecía a alguna información con una sonrisa y un “gracias” o cuando les ponía atención a lo que decían (una sugerencia de paseo, de una lectura o un libro). Así les aconsejo a las brasileñas que se vayan a Santiago que, una vez solas en la impresionante ciudad, que se controlen con las sonrisas que pueden no ser muy bien interpretadas. También hay que acordarse de que en general los chilenos son un poco machistas, lo que se percibe en las calles, dónde se pueden observar los “cafés con piernas” y las “macumbas” (qué sepan ustedes que macumba en “chileno” no tiene el mismo sentido de “macumba” en Brasil y otro día les voy a contar como lo descubrí).

2 comentarios:

Bruno dijo...

Podría intitular: "Dios no da asa a serpiente: no pegación en Chile".

Gabi dijo...

supe que hubieran peticiones de mano... uh tererê!!!!!